Este era yo, Alejandro – o quizá Alex, o Dex, según en qué momento del viaje me encontraste. Han pasado los años y, sí, ya hay más barba, más canas y bastantes más historias a la espalda. Pero si hoy tienes esta invitación, es porque en algún tramo de mi recorrido estuviste ahí, dejando tu huella en mi camino.
Este era yo, Alejandro – o quizá Alex, o Dex, según en qué momento del viaje me encontraste. Han pasado los años y, sí, ya hay más barba, más canas y bastantes más historias a la espalda. Pero si hoy tienes esta invitación, es porque en algún tramo de mi recorrido estuviste ahí, dejando tu huella en mi camino.
Y esta era yo, Isabel. Lo sé, sigo igual, sin arrugas, sin barba y sin vejez visible. Las piedras del camino no han hecho mella en mí y puedo presumir de una genética envidiable. Algunos me habéis acompañado desde mis primeros kilómetros, paso a paso, peldaño a peldaño, otros, en cambio, os unisteis después. Sea el lugar, el momento o la aventura en la que nos encontráramos, si estás recibiendo esta invitación, es porque eres muy importante para mí y quiero que te unas a este gran viaje.
Y esta era yo, Isabel. Lo sé, sigo igual, sin arrugas, sin barba y sin vejez visible. Las piedras del camino no han hecho mella en mí y puedo presumir de una genética envidiable. Algunos me habéis acompañado desde mis primeros kilómetros, paso a paso, peldaño a peldaño, otros, en cambio, os unisteis después. Sea el lugar, el momento o la aventura en la que nos encontráramos, si estás recibiendo esta invitación, es porque eres muy importante para mí y quiero que te unas a este gran viaje.
Hace ya cinco años en un tiempo incierto – cuando el mundo se detuvo – nuestras rutas se cruzaron. A partir de entonces compartimos dirección, sueños y un montón de kilómetros. De aquel fortuito encuentro nació un viaje inolvidable que no ha dejado de sorprendernos, porque las almas gemelas no se pueden dividir. Se unen, suman y crecen.
Hace ya cinco años en un tiempo incierto – cuando el mundo se detuvo – nuestras rutas se cruzaron. A partir de entonces compartimos dirección, sueños y un montón de kilómetros. De aquel fortuito encuentro nació un viaje inolvidable que no ha dejado de sorprendernos, porque las almas gemelas no se pueden dividir. Se unen, suman y crecen.
Hoy queremos invitarte a seguir viajando con nosotros. Porque cada paso tiene más sentido cuando se comparte con tus seres queridos, y este destino – celebrar nuestro amor – no estaría completo sin ti. Será un viaje único e irrepetible que solo se dará una vez en nuestra vida; lleno de diversión, buena comida y bebida, así como experiencias que jamás olvidarás.
Hoy queremos invitarte a seguir viajando con nosotros. Porque cada paso tiene más sentido cuando se comparte con tus seres queridos, y este destino – celebrar nuestro amor – no estaría completo sin ti. Será un viaje único e irrepetible que solo se dará una vez en nuestra vida; lleno de diversión, buena comida y bebida, así como experiencias que jamás olvidarás.
Será el 19 de Septiembre a las 13:00h
Campo de las Monjas Kalea, 2, 48800 Balmaseda, Bizkaia
Realmente nos da igual cómo vengas mientras compartas el día con nosotros (ni se te ocurra venir en chándal). Ponte un look con el que te sientas bien, con el guapo subido.
Queremos que solo os preocupéis de pasarlo bien, por lo que tenéis a vuestra disposición un servicio de autobuses que os trasladarán al lugar de la celebración.
Recogerá a todos los invitados en Bilbao y les llevará hasta el lugar de la celebración en Balmaseda.
El convento también dispone de un parking con plazas limitadas por si prefieres ir en tu propio coche.
No se admiten menores de edad, tenéis el día libre.